La antigua parroquia del Real de Minas de Taxco tenía su advocación a la Purísima Concepción, la consagración del campanario de su modesta torre la llevó a cabo el arzobispo don Pedro Moya de Contreras en 1583. (Toussaint, 1931)
En su interior contaba con tres retablos, el principal se miraba rematado por la Santísima Trinidad; en cambio, el colateral izquierdo mostraba una escultura de Santa Prisca. No obstante su sencillez, este inmueble contaba con buen número de alhajas de plata.
Entre 1634 y 1637 el templo sufrió varias reparaciones, entre otras, se fabricó un nuevo techo y se realizó otro retablo mayor. A principios del siglo XVIII se efectuaron nuevas reparaciones: se colocó en la torre la imagen de Santa Prisca y se fabricó otro retablo, estrenado en 1728.
La decadencia de este primer templo coincidió con la bonanza minera experimentada por don José de la Borda, producto de la explotación de su mina San Ignacio. Motivado por ello, don José decidió construir a su entero costo un nuevo templo, para lo cual solicitó licencia al arzobispo de México don Manuel José Rubio y Salinas, y al virrey en turno a quien aceptó como vice-patrono; ambos dieron su consentimiento. La única condición puesta por don José fue que nadie interviniera en la obra a excepción de sus empleados y él mismo; como resultado se tiene una perfecta homogeneidad entre el conjunto y sus partes.
La obra comenzó en 1751 y de acuerdo a la inscripción que muestra el lavabo de la sacristía, terminó el 3 de diciembre de 1758, sin lugar a dudas un récord de su tiempo. La dedicación tuvo lugar los días 11 y 12 de mayo de 1759, y fue consagrado por el Dr. Manuel Antonio Rojo del Río Lubián. Como encargado del proyecto estuvo el arquitecto Pedro Durán y como maestro de obras, don Juan Caballero. (Toussaint, 1931)
En recientes investigaciones se confirmó que el proyecto arquitectónico se debe a Cayetano de Sigüenza
Fue declarado monumento el 24 de agosto de 1935.
(Guía de forasteros)






